CHACHALACAS TAMBIÉN ES TIERRA
FRANCISCO MEDINA PALMEROS
Y no solo mar, playa, arena, restaurantes, hoteles, pescadores y prestadores de servicios turísticos.
Por el año de 1927, o mucho antes como bien asegura el Presidente del Comisariado Ejidal, Simón Álvarez Criollo, echaron raíces sus primeros fundadores de apellidos Salas, Criollo, Espinoza y Lomelí.
Años más tarde, Don Fernando López Arias, amigo de Antolín, Tribilin y Tacuacín, en verso y sin esfuerzo, goloso de las comidas de Elodia y Ricarda Espinoza, les aseguró: “Si yo llegó a ser Gobernador de Veracruz se van a acordar de mí”… ¡Y lo cumplió!, ya que tal político llevó a Playa de Chachalacas carretera, luz, escuelas, agua potable y construyó lo que fuera en esos ayeres un hotelazo el “Chachalacas” del IPE, quien dio realce al poblado en general, con importantes fuentes de empleo.
López Arias, muerto un 3 de julio de 1978, vive en la memoria de los habitantes de este solar jarocho, de ahí que hasta pronuncien que tal destino turístico debe llamarse en sí Chachalacas de Fernando López Arias.
Así las cosas, el “Ticuirichi”, como antaño se le conocía a este rincón veracruzano, cuyos primeros ejidatarios fueron Crescencio Criollo, Lucía Criollo, Cecilio Criollo, Estefanía Hernández, Cipriano Arano, Eustaquio Domínguez, Hipolito Espinoza, Eligio Mora, Lorenzo Santamaría, Tomás Criollo, Julio Criollo, Antonio Salas, José Salas, Joaquín de la O., Socorro Muñoz, Elodia Espinoza, Carlos Hernández, Petra Salas, María Álvarez, Celestino Criollo, Concepción Aguilera, Leonila Álvarez, Eligio Criollo, Mauricio Salas, Antolín Salas y Bruno Criollo.
Fue el 4 de agosto de 1938 cuando conforman el Ejido, concediéndoles por Resolución Presidencial 88 hectáreas, afectando con ello la Hacienda de El Agostadero, propiedad de los terratenientes Ramón Cobo Secada y Agustín Roji; firmando los mencionados el acta el día 28 de mayo de 1939, naciendo así el Ejido Playa de Chachalacas, conocido antes, como el “Ticuirichi”.
Derivado todo lo anterior porque en aquellos ayeres, ya formado el paradisiaco pueblo de Chachalacas, llegó de la Ciudad de México la maestra María Esther Rodríguez (a) “La Güera Rodríguez”, mujer muy inteligente y de facilidad de palabra, por lo que encantada del lugar decidió quedarse y mandó a construir un salón de baile, mismo al que acudían infinidad de chilangos y de la política de la capital del país, por lo que a ella le iba muy bien económicamente.
Al despertarse su ambición -nos narra don Simón-, pretende ampliar su negocio e intenta con sus influencias quitarle sus lugares o terrenos a los de su alrededor, por lo que la gente no se deja y se arman u organizan en grupo para solicitar las tierras al gobierno federal, por lo que se forma en sí el Ejido.
Hasta ahí “todo bien” en cuanto a lo narrado, nada más que, tuvieron que pasar muchísimos años para que finalmente obtuviera certeza legal y mejor plusvalía tal núcleo ejidal, esto a base de tocar puertas e incesante lucha por parte de sus autoridades ejidales ante los tres niveles de gobierno y sus dependencias correspondientes como la Procuraduría Agraria, Registro Agrario Nacional, SEDATU y FIFONAFE.
Por ello, el miércoles 13 de septiembre de 2017 pasará a ser otra histórica fecha más en la vida de los habitantes de Playa de Chachalacas, toda vez que reciben 204 títulos de solares, obteniendo con tal documento seguridad en la tenencia de la tierra 161 beneficiarios, de los cuales 76 son mujeres y 85 hombres, esto mediante el gubernamental programa FANAR, por lo que ejidatarios de estos lares son un buen ejemplo de que acuerdos de asamblea coordinados con gobierno federal solucionan por sí mismos conflictos añejos.
La misión de gente propositiva como los de Chachalacas está más que cumplida y ahora sí, papelito habla. Ya podrán dormir tranquilos, demostrándose con este accionar gubernamental que este pedacito de patria que igual sabe reír, cantar y llorar, no sólo es pesca o comida y hoteles, sino tierra, superficie territorial que ha dado su primer paso para realizar más trabajos de continuidad para que todo el ejido o todos los propietarios de un pedazo de México puedan obtener mediante la gestión y la buena disponibilidad, documentos oficiales agrarios que vienen a darles seguridad y legalidad.
Hay inclusive propietarios de hoteles y restaurantes que ahora sí dejan de ser posesionarios, y al empezar a llevar su documentación en regla, con escrituras y pagos de impuestos prediales y demás, podrán ser sujetos de créditos para poder continuar creciendo en los negocios del giro turístico y llevando a Chachalacas a otros estadios de prosperidad y un mejor entorno para propios y extraños, donde no solo las familias de la localidad resulten favorecidas, sino que todos salgan ganando, máxime con el nuevo reencarpetamiento en puerta de la carretera que conduce a este destino de la industria sin chimeneas, con gente trabajadora, respetuosa y honesta.
¡FELICIDADES!
LA ÑAPA.- Ya se alcanza a observar en el horizonte tiempos mejores para el municipio de La Antigua, Ver. ¡Y vaya que lo pide a gritos!
Insisto, un hombre sin dignidad no es más que una basura que se esparce con el viento de un lado a otro, causando lástima por doquier así trate de darse ínfulas de sabelotodo.
Y RECUERDEN: “El que no quiera ver visiones, que no salga de noche. Y al que le pique que se rasque; y al que le arda, que se sople. Escrito y publicado está”.
FRANCISCO MEDINA PALMEROS
Y no solo mar, playa, arena, restaurantes, hoteles, pescadores y prestadores de servicios turísticos.
Por el año de 1927, o mucho antes como bien asegura el Presidente del Comisariado Ejidal, Simón Álvarez Criollo, echaron raíces sus primeros fundadores de apellidos Salas, Criollo, Espinoza y Lomelí.
Años más tarde, Don Fernando López Arias, amigo de Antolín, Tribilin y Tacuacín, en verso y sin esfuerzo, goloso de las comidas de Elodia y Ricarda Espinoza, les aseguró: “Si yo llegó a ser Gobernador de Veracruz se van a acordar de mí”… ¡Y lo cumplió!, ya que tal político llevó a Playa de Chachalacas carretera, luz, escuelas, agua potable y construyó lo que fuera en esos ayeres un hotelazo el “Chachalacas” del IPE, quien dio realce al poblado en general, con importantes fuentes de empleo.
López Arias, muerto un 3 de julio de 1978, vive en la memoria de los habitantes de este solar jarocho, de ahí que hasta pronuncien que tal destino turístico debe llamarse en sí Chachalacas de Fernando López Arias.
Así las cosas, el “Ticuirichi”, como antaño se le conocía a este rincón veracruzano, cuyos primeros ejidatarios fueron Crescencio Criollo, Lucía Criollo, Cecilio Criollo, Estefanía Hernández, Cipriano Arano, Eustaquio Domínguez, Hipolito Espinoza, Eligio Mora, Lorenzo Santamaría, Tomás Criollo, Julio Criollo, Antonio Salas, José Salas, Joaquín de la O., Socorro Muñoz, Elodia Espinoza, Carlos Hernández, Petra Salas, María Álvarez, Celestino Criollo, Concepción Aguilera, Leonila Álvarez, Eligio Criollo, Mauricio Salas, Antolín Salas y Bruno Criollo.
Fue el 4 de agosto de 1938 cuando conforman el Ejido, concediéndoles por Resolución Presidencial 88 hectáreas, afectando con ello la Hacienda de El Agostadero, propiedad de los terratenientes Ramón Cobo Secada y Agustín Roji; firmando los mencionados el acta el día 28 de mayo de 1939, naciendo así el Ejido Playa de Chachalacas, conocido antes, como el “Ticuirichi”.
Derivado todo lo anterior porque en aquellos ayeres, ya formado el paradisiaco pueblo de Chachalacas, llegó de la Ciudad de México la maestra María Esther Rodríguez (a) “La Güera Rodríguez”, mujer muy inteligente y de facilidad de palabra, por lo que encantada del lugar decidió quedarse y mandó a construir un salón de baile, mismo al que acudían infinidad de chilangos y de la política de la capital del país, por lo que a ella le iba muy bien económicamente.
Al despertarse su ambición -nos narra don Simón-, pretende ampliar su negocio e intenta con sus influencias quitarle sus lugares o terrenos a los de su alrededor, por lo que la gente no se deja y se arman u organizan en grupo para solicitar las tierras al gobierno federal, por lo que se forma en sí el Ejido.
Hasta ahí “todo bien” en cuanto a lo narrado, nada más que, tuvieron que pasar muchísimos años para que finalmente obtuviera certeza legal y mejor plusvalía tal núcleo ejidal, esto a base de tocar puertas e incesante lucha por parte de sus autoridades ejidales ante los tres niveles de gobierno y sus dependencias correspondientes como la Procuraduría Agraria, Registro Agrario Nacional, SEDATU y FIFONAFE.
Por ello, el miércoles 13 de septiembre de 2017 pasará a ser otra histórica fecha más en la vida de los habitantes de Playa de Chachalacas, toda vez que reciben 204 títulos de solares, obteniendo con tal documento seguridad en la tenencia de la tierra 161 beneficiarios, de los cuales 76 son mujeres y 85 hombres, esto mediante el gubernamental programa FANAR, por lo que ejidatarios de estos lares son un buen ejemplo de que acuerdos de asamblea coordinados con gobierno federal solucionan por sí mismos conflictos añejos.
La misión de gente propositiva como los de Chachalacas está más que cumplida y ahora sí, papelito habla. Ya podrán dormir tranquilos, demostrándose con este accionar gubernamental que este pedacito de patria que igual sabe reír, cantar y llorar, no sólo es pesca o comida y hoteles, sino tierra, superficie territorial que ha dado su primer paso para realizar más trabajos de continuidad para que todo el ejido o todos los propietarios de un pedazo de México puedan obtener mediante la gestión y la buena disponibilidad, documentos oficiales agrarios que vienen a darles seguridad y legalidad.
Hay inclusive propietarios de hoteles y restaurantes que ahora sí dejan de ser posesionarios, y al empezar a llevar su documentación en regla, con escrituras y pagos de impuestos prediales y demás, podrán ser sujetos de créditos para poder continuar creciendo en los negocios del giro turístico y llevando a Chachalacas a otros estadios de prosperidad y un mejor entorno para propios y extraños, donde no solo las familias de la localidad resulten favorecidas, sino que todos salgan ganando, máxime con el nuevo reencarpetamiento en puerta de la carretera que conduce a este destino de la industria sin chimeneas, con gente trabajadora, respetuosa y honesta.
¡FELICIDADES!
LA ÑAPA.- Ya se alcanza a observar en el horizonte tiempos mejores para el municipio de La Antigua, Ver. ¡Y vaya que lo pide a gritos!
Insisto, un hombre sin dignidad no es más que una basura que se esparce con el viento de un lado a otro, causando lástima por doquier así trate de darse ínfulas de sabelotodo.
Y RECUERDEN: “El que no quiera ver visiones, que no salga de noche. Y al que le pique que se rasque; y al que le arda, que se sople. Escrito y publicado está”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR DEJAR TU COMENTARIO.